Hiding place

Hiding place
Hide me from any, sorry! everyone

domingo, 3 de abril de 2011

Succumb to my desire

Estoy en la cama, dando vueltas, entre dormida y despierta. Queriendo estar más dormida que despierta aunque la cobija no sea suficiente para impedir que me dé frío. El hecho de que no tenga pantalones aumenta esta dificultad.
Me despierto finalmente, y me pongo un pantalón que era de mi hermano, alguno de uno de sus colegios. El cuarto en el que estoy parece más grande, está distinto. Cuando miro más de cerca me doy cuenta que no hay un balde que justo la noche anterior utilicé para lavar una falda que ya no recuerdo cómo se ensució tanto. El balde no está. Entro al baño y encuentro la ducha, con una división que me llega hasta la cintura. La ducha, que ahora parece un pozo, está llena, con la falda ahí, todavía en la superficie por no estar lo suficientemente mojada para hundirse más.
Salgo del cuarto y voy a la cocina, a almorzar. Como maní. Después vamos a un concierto donde no hay una clara diferenciación entre los músicos y aquellos que solo escuchan. El auditorio, aunque tiene una tarima frente a la cual se elevan diagonalmente varias sillas, no es usado de manera que estén separados artistas y audiencia. Veo cómo, mientras tocan, interpretan ciertas canciones, la gente se filtra entre los instrumentos para obtener un asiento más cercano al origen de aquello que escuchan. Termina la función. Se van a tomar una foto con unas niñas, ahora sí en la tarima. Me hago muy cerca de ésta porque tenemos afán en salir, mi amiga y yo, pues vamos a un concierto. Después de contarle lo que pasó con la falda, y de que ella en medio de la historia sea sarcástica con el hecho de que tenga una, salimos. Mientras camino, un hombre me toma por detrás muy fuerte y me obliga a seguir caminando. Trato de verle la cara pero no puedo, le veo los brazos, son morenos. Cuando cruzamos la puerta acerca su boca a mi oido y me dice: puta, eres una puta, me suelta y se va. Me quedo mirándolo, asombrada, lo reconozco, es alguien de la universidad. Se está riendo: se da palmadas en las rodillas.
Antes de que pueda pensar más en eso, de siquiera pensar en comentarlo con alguien, pasa Daniela rápido por mi lado y me dice que nos va a dejar el bus que nos lleva al concierto. Ella corre y yo hago lo mismo con un morral incómodo sobre la espalda. Sigo corriendo, siento que alguien me sigue y que está muy cerca. Siento su respiración, creo que jadea. No dejo entonces de mirar hacia atrás y claro, ya no soy capaz de correr tan rápido, no solo porque no pueda ver el camino sino porque tengo mal estado físico. Veo el bus más lejos, creo que mi compañía ya se subió, ¡puta!, si solo quien me está siguiendo dejara de hacerlo o se dejara ver o dejara de jadear o que fuera sorda... [No, a ver: estás corriendo para ir a un concierto, ¿bueno? eso último no es realmente una opción]
Sigo corriendo, veo el bus ya muy lejos, volteo con más frecuencia para buscar a quien me ha estado incomodando tanto, dejo poco a poco de correr y me doy cuenta, ahora que la respiración es algo más consciente, que soy yo la que produce el molesto ruido, soy yo la que respira fuerte, es mi garganta la que seca hace ruido...
Ahora lo que me molesta es la situación. Me levanto. Busco el celular para ver la hora y veo, veo que me han enviado un mensaje que [aún sin leerlo] me alegra.
*Obvio la foto no es mía y el título de la entrada tampoco: es el nombre de la foto, la primera.

miércoles, 30 de marzo de 2011

So you're someone unique, Uh?

No me aguanto cierto tipo de comentarios.

Eso que acabo de decir es, en parte, mentira: al final los termino oyendo, los aguanto, creo que perdí la facilidad para ser grosera. Digo, con ciertas personas.

Y oigo o leo, según sea el caso, sobre estremecimientos, sobre "activaciones sexuales", sobre falta de cordura, sobre sentimientos muy fuertes por un artista, enamoramiento leo en un caso...

Pregunto entonces qué es lo que ha hecho, que ha pasado para que se sienta así, le pregunto por lo que debería justificar el significado de las palabras que está utilizando.

- Nada, estoy… eee... comiéndome un pan o viendo una película o saltando en mi cama mientras oigo canciones.

A ver… [¡1, 2, 3...] No entiendo, porqué dice eso […4, 5, 6…] Mejor dicho, ¿porqué utilizar las palabras tan indiscriminadamente?

[¡…7, 8… Infinitos números no son suficientes!] Porqué putas me habla de sexualidad y locura para referirse a algo que está totalmente enmarcado en la cotidianidad. Porqué hacer comentarios de experiencias sexuales que nada tienen de sexual porque ni explorar quiere; y ¡de poca cordura? ¡Porqué robarle el sentido a las palabras de esa forma?

[No me gusta que una persona me comente que está loca, que no está cuerda o como sea que quiera hablar de sí misma; intuyo que es todo lo contrario y eso es un acto demasiado narcisista. Demasiado, incluso si estoy dispuesta a jugar de interlocutor para que el monólogo continúe. Ay!, si todavía recuerdo la respuesta de Danielita cuando le decía en el colegio que yo era generosa, me imagino que porque le regalé el último chicle o la última galleta que normalmente resultaba ser un tesoro para el dueño solo por eso: ser el último. La respuesta fue algo así como: a usted no le corresponde hacer esos juicios o, si es generosa, no es usted quien debería estar afirmándolo. Silencio después]

El que calla otorga.

-Pero le estoy diciendo que salto en la cama en la que duermo y, y…

[Mucho aprendí, aunque la persona siguió hablando. No soy más excusas, no tengo tiempo: hay que hacer más que lo que se dice]

jueves, 17 de marzo de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011

Sí me merezco el título de 'babosóloga'. Sí, claro, experiencia y buen manejo de la sal no pueden ser en vano.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Bestiario, J.C

Perdón (me) releo, me reescribo.
Lejana.
Hay partes donde no sé qué pensar, partes en las que las palabras forman un espejo en el que me veo y leo y algo me recorre el cuerpo: "Yo apago las luces y las manos, me desnudo a gritos de lo diurno y moviente, quiero dormir y soy una horrible campana resonando..."
Se me ocurre que la mayor parte de este cuento describe la sensación de estar haciendo las cosas bien por no hacer parte del teatro que hacen los demás o al revés, sentirse mal por hacer parte del teatro.
Pero al final se paga el precio de sentir más, de imaginar por fuera de los marcos, del teatro que se vuelve rutina. Se paga el precio al no tener que imaginar las sensaciones porque ya no existe dualidad, ya no existen dos espacios, uno lleno de sensaciones que atesora y el otro lleno de normalidad con la que no está de acuerdo. Se paga la deuda cuando no tiene que imaginar las sensaciones porque solo éstas existen. Ya no son más el escape de la corriente, se han convertido en la única realidad. Y aunque hermoso, claro, ahora sí duele y no hay secretas ventajas.
"Todo lo pienso con la secreta ventaja de no querer creerlo a fondo...".

¿Sabe dónde está?

Frío

-'No, usted no me ha contado todo lo que ha cambiado' -responde a la pregunta con la que trato de darle el protagonismo de la conversación, me interesa que sea así.
Le cuento sobre los lugares en los que he estado, en los distintos lugares en los que he vivido sin que logre pasar a una nueva pregunta.
-Vuelve entonces: ¿porqué ha cambiado tanto?, ¿ha cambiado?
Solo hablar de lugares específicos: des lieus mais pas des places.

lunes, 7 de marzo de 2011

Loosing-myReligion

Anécdota

Sin querer, mientras pensaba en el nombre Felipe y en su diminutivo, pensé (en estas palabras) que no soy capaz de utilizarlo al hablar de Usted porque ni Felipe lo llamo; tampoco puedo decirle así a mi hermano, nunca lo hice y tampoco con algunos amigos; solo lo hago para preguntar por el mozo de mi novia. Hhhh!Uat?
Perdón, nononono, acuérdese que decía, al principio 'Sin querer', jajaja.

Penetrar

(Del lat. penetrāre).

1. tr. Dicho de un cuerpo: Introducirse en otro. Penetrar un clavo la madera. U. m. c. intr. y c. prnl. U. t. en sent. fig.

2. tr. Pasar a través de un cuerpo. Penetrar los rayos ultravioleta la piel. U. t. c. intr. y c. prnl. U. t. en sent. fig.

3. tr. Introducirse en un lugar. U. m. c. intr. U. t. en sent. fig. Las ideas ilustradas penetraron el país con rapidez.

4. tr. poseer (‖ tener una persona relación carnal).

5. tr. Dicho del frío, de los gritos, etc.: Hacerse sentir con violencia e intensidad.

6. tr. Dicho de lo agudo del dolor, del sentimiento o de otro afecto: Llegar a lo interior del alma.

7. tr. Comprender el interior de alguien, o algo dificultoso. U. t. c. intr. y c. prnl.

jueves, 3 de marzo de 2011

T

Anoche soñé que mientras estaba bajando unas escaleras, me llegaba un mensaje. Lo leía: "dos años después todavía la podría querer". Dejaba de bajar las escaleras, miraba hacia arriba y muy cerca estaba Usted, el emisor del mensaje. Me empinaba para darle un pico en la boca, solo un pico que Usted quiso hacer más largo y complejo cuando sentí su lengua chocando contra mis dientes.
Terminé de bajar las escaleras. Después vuelvo a subir y lo encuentro, lo beso, muchas veces, lo disfruto incluso más y después lo abrazo, huelo su cuello: jabón, nada del otro mundo, ahora hace parte del mío, con rótulo de imágenes para recordarlo. Ya está hecho.
Estamos en mi casa, en la que no conozco, Usted, subiéndose por el balcón al cuarto de mi hermano y yo en algún lugar dentro de la casa donde pueda verlo por la ventana. Voy hasta el cuarto del balcón que ha servido de puerta, no está solo el cuarto, mi hermano está tendiendo la cama. Acaba justo a tiempo: cierra la puerta y Usted entra, lo miro sentada en la cama, usted se sienta en una silla que está al frente y nos quedamos así, sin hacer nada más. Yo (imagínese), sin siquiera morderme los labios por que Usted ya no lo esté haciendo...
[Como todas las cosas quedan empezadas, a medio camino, no tengo razones para solo pensar en uno, ni siquiera el tiempo, con el que ya he dicho por ahí no me llevo bien, es una razón de peso para decidirme. Usted sí que encierra nombres distintos]

domingo, 27 de febrero de 2011

Advertencia

No, absténgase, no me diga nada de esas cosas que cree que siente por mí, no me diga porqué le gusto y no me haga decirle que no siento lo mismo y que incluso así podemos ser amigos. No me diga nada, se lo advierto, después, como siempre, me desquicio y cuando más me siento sola empiezo a tomar retazos de esos momentos que creo justificados solo porque sucedieron [anacronismo] y creo sentimientos en busca de situaciones ya imposibles.

Eso, que sean imposibles [vieja cobarde!], debe ser lo que me da el espacio para quererlo todo.

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¿Y si el amor es egoísta soy yo la más generosa?

domingo, 20 de febrero de 2011

Reticencia

(Del lat. reticentĭa, de retĭcens, reticente).

1. f. Efecto de no decir sino en parte, o de dar a entender claramente, y de ordinario con malicia, que se oculta o se calla algo que debiera o pudiera decirse.

2. f. Reserva, desconfianza.

3. f. Ret. Figura que consiste en dejar incompleta una frase o no acabar de aclarar una especie, dando, sin embargo, a entender el sentido de lo que no se dice, y a veces más de lo que se calla.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sobre el respeto

"Con todo respeto, usted es un hijueputa" [Crónicas de un paro]

viernes, 28 de enero de 2011

SinMetáforas

Siendo Manizales un momento de revelaciones, espacio y tiempo en el que descubro la brecha entre lo que pienso, lo que creo real y La realidad; no deja de ser por eso, por el hecho de que su moraleja haya sido esperar [con los brazos abiertos] sólo de los incondicionales, más cálido que Bogotá que me recibe en una esquina del centro escupiéndome a la cara.
Para compensar, depronto el pelo y una mejilla me brillen más ahora.

jueves, 20 de enero de 2011

T<->P

No me gusta lo que me adscriben, las características que utilizan para clasificar a una mujer, para hablar de mi. No me gustan. Incluso si soy capaz de hacer parte de la definición, incluso si me merezco la palabra (siempre habrá un caso en el que, siendo la responsable, cumpla con las condiciones de la palabra y la persona que la dice), no me gusta. No soy ESO, aunque ESO pueda ser ciertamente una parte. Y bueno, los que las usan no tienen la culpa: he sido capaz...
Entonces ni alebrestada ni calmada, ni terca ni pasiva, ni relajada ni obsesionada, ni tierna ni seca, ni conversadora ni callada, ni borracha ni juiciosa, ni fácil ni difícil, ni cobarde ni valiente; ni buen ejemplo ni antiejemplo.
No soy ningún absoluto, solo logro ser partes, fragmentos que sean capaces de vivir esto que resulté siendo...

domingo, 19 de diciembre de 2010

Tanto y tan poco

Las palabras son eso.

La herramienta con la que podemos dar a conocer lo que pensamos. Lo que nos permite pensar, organizar ideas, poder crear otras. Siempre pasa que, escribir, además de ser una forma de catarsis, es la mejor forma de ordenar las ideas y poder hablar de ese mismo tema con más claridad. Tanto…

No solo ayudan a organizar ideas, son capaces de representar cosas inexistentes [aún] y ser el soporte de aquel que creyéndose incapaz de cambiar este mundo, decida crear uno más bello y sin tantas desilusiones a partir de descripciones en un papel que den forma a aquello que solo está en su mente. Tanto...

Son el gancho, el anzuelo con el que nos atamos a la realidad, al futuro y al presente, el gancho que nos permite acercar la brecha que existe siempre entre la intención de hacer algo y que eso se haga efectivamente. Tanto…

Son el punto común, lo que siendo público permite comunicación, y a la vez, permite diversas interpretaciones de manera que cada persona pueda usarlas para acercarlas y hacerlas más íntimas. Tanto...

Símbolos que tratan de representar, de manera exitosa o no, sensaciones, realidades enteras, mi mundo, el suyo y el que compartimos. Créalo o no, no siempre son el mismo, hardly ever. Tanto...

También viven, a veces creen ser lo suficientemente independientes y no les basta representar mundos, ser el medio que une distintos significados (a través de las definiciones), y son significados ellas mismas: transmiten no solo lo que representan sino todo aquello que el contexto y quien las utiliza pueda añadir o restringir a la idea inicial. Tanto...

Las palabras consuelan, aman, incluso a veces te abrazan, te atan a este mundo y a los demás de distintas maneras que siempre sobrepasan cualquier descripción. Tanto y tan poco...

Y solo eso, palabras, herramientas que sí, provocan infinitas cadenas de causas e influyen constantemente en lo que pasa en el mundo; pero incluso así, solo palabras. Así, no se hace la revolución solo diciéndola ni se ama u odia solo con pensar, decir o escribir estas palabras. Las palabras resultan ser anzuelos que no garantizan nada porque no son infalibles. Tan poco...

Además, el hecho de que sean públicas muchas veces logra reducir su capacidad de representación. Cuando se olvida el objetivo, la pretensión de las palabras, y se las usa por inercia, costumbre; entonces dejan de representar. Decir que estás bien entonces, no representa que de hecho lo estés y en cambio, se convierte en una forma de seguir el día y empezar conversaciones sin-sentido. Tan poco...

Incluso así, reconociendo que cuando las palabras se utilizan sin pensar en su significado se devalúan porque ya no se diferencian entre ellas; éstas, las palabras, siempre están representando algo más, no su significado sino las intenciones de quienes hablan. Intenciones desnudas pero inconscientes. Esto, de ser verdad, de albergar visos de verdad, no sé que tanto o qué tan poco podría considerarse, imagino que ambas, como el resto de las afirmaciones...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sin director aún

[No sabe la pena que me dio. Me pareció que había sido innecesario llamarlo y escribirle. Esto de estar queriendo destapar todos los huecos haber hasta dónde puedo llegar deja sin-sabores.
No llegar a los límites, no rozarlos, dejar que los miedos y las dudas te lleven de la mano evitando ciertas situaciones, es simplemente una forma de abrigarse de decepciones para seguir soñando después con qué podría haber pasado and what if...
Incapaces de darle la cara a lo que, de hecho, pasaría...]

martes, 14 de diciembre de 2010

!WTF

[MInd]
- Usted es alguien con la que yo no quisiera hacer muchas cosas que querría hacer con otra mujer...
[Y de qué te quejas? eso era lo que querías, no? No cumplir el prototipo de otras mujeres? Y bueno... a eso es a lo que te lleva que no te vean como una mujer, que no te quieran como una... cosas de ese estilo, consecuencias de decisiones que tomas]
-Usted no es una mujer con la que [solo] tendría sexo...
[La cagué, ¡puta vida!]

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Y según esto, podré conseguir el libro que quiero solo donde ni siquiera saben que lo tienen. (!)

martes, 2 de noviembre de 2010

Ahora pienso en eso, en que ya podría dejarme ir, dejarme caer, dejarme llevar sin remordimiento alguno porque lo estoy disfrutando. Después de darme cuenta de lo feliz, de lo emocionante, de cuánto me gusta, me asusté, me advertí que usted seguía siendo un hombre, y que al fin al cabo, lo más seguro es que se fuera después de que le haya entregado todo. Yo, sin remedio, tendría que superarlo y hasta llorarlo, por qué no, si en estos días en los que estoy en un punto medio, en la zona gris, ni triste ni feliz; podría tocar el fondo y la cima fácilmente, por qué no superarlo de una manera más dramática y ojalá menos duradera, por qué no? [...]

Y bueno... para mi asombro, la preocupación no duró mucho. Acepto las consecuencias, no es un novio lo que yo quiero, no es una relación de larga duración lo que estoy buscando, no es estabilidad ni aburrida cotidianidad, no. Ya tuve la oportunidad de empezar algo parecido a eso: algo seguro, por lo menos segura de que algo sentían por mí; y decidí esto: este jueguito de utilizar los mismos medios sin decirme nada explícitamente. Busqué las cosas así, disfrutar, he dicho por ahí y para recordármelo está este blog y las demás posibilidades...

Quiero, esta vez sí quiero sin quererlo. Esta vez parece menos complicado empezar las cosas porque quiero, me gusta y sin embargo, no lo quiero aún.

[¡Que quede claro, por lo menos, lo perdida que estoy!]

lunes, 18 de octubre de 2010

Emotionally dumb

Pobre hombre... -dice
Quién? -le pregunta mi mamá mientras lo miro con atención.
¡Yo, que soy un guevón! -le responde mi papá.
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Lo quiero mucho- mis únicos indicadores son el tiempo y la preocupación, no encuentro más.
Igual, si preguntan, no fue mi culpa, no es que tenga nada de lo que dicen los test de alexitimia, no, la culpa es de la gente que se tira las palabras por usarlas sin razón alguna, y entonces a mí, que quiero utilizarlas bien, me toca complicarme con ese tipo de cosas, tratando de definir lo que nadie ha definido satisfactoriamente [modestia!], tratando de dar indicadores que no voy a sentir porque no puedo hacer dos cosas al mismo tiempo...[!]
Me he dado cuenta, también, que esto es decisión personal. No es que no pueda decir lo que todo el mundo dice y hacer lo que todo el mundo hace, si quisiera, también podría vestirme igual que todas las niñas para que no me jodan cuando quiero entrar a un sitio. Es una decisión, podría hacer parte de eso, pero no quiero. Viene lo mismo, lo que creo que le da mérito al hecho, no rayo en los límites de lo que puedo hacer y entonces lo que hago no es solo todo lo que puedo sino lo que quiero. No mantengo la línea azúl sobre la roja.
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“… uno empieza fingiendo que menosprecia las cosas y las acaba de verdad despreciando” (pg 188, Basura, Héctor Abad Faciolince)

Quiero fingir algo, no, no quiero fingirlo, quiero sentirlo o no hacerlo, y de repente, cuando quiero cambiarlo, cuando me cansé de jugar, resultan que son reales.

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sábado, 16 de octubre de 2010

Me siento. Triste. Querer las cosas con tantas ansias, esperarlas por tanto tiempo, planearlas, fortalecerlas, a ellas, te hace muy vulnerable...

domingo, 10 de octubre de 2010

Kill-Ing

Me soñé que mataba al hijueputa que vive en esta casa, al hijueputa al que le he visto el culo y el que me ha visto todo. El cristiano converso.

Me soñé que le cortaba la lengua cuando me reprochaba por tener muchos amigos, por quererlos. Puta, me decía.

Se la cortaba por tener cartas que había sacado de mi cuarto y hablar de recuerdos de noches en vela mirándome mientras dormía. Se la cortaba en pedazos, blanca, cuando me cogía los brazos y se abalanzaba sobre mí. Después también, le corté las orejas. Todo se lo cortaba con las tijeras que estaban sobre la mesa amarilla en la que estaba apoyada, mientras su esposa cantaba en el cuarto del lado y en la cocina la portera planchaba.

Lo metía en una bolsa negra y lo acostaba en la cama de su esposa, a su lado, para que no lo extrañara.

Me aterraba: acabo de matar a alguien, ¡matar!

Llegaba mi mamá, que quería ayudarme a organizar. No hay tiempo, le digo, ese desorden de la bolsa no lo arregla nadie.

¡Vámonos, que no me quiero ir a la cárcel, vámonos mamá!

Bajábamos, por las escaleras unas partes, en un ascensor sin paredes, otra.

Me encuentro a una amiga en el camino que va a visitar a la esposa. Abro la boca: No vayas...