
Hiding place
Hide me from any, sorry! everyone
miércoles, 9 de marzo de 2011
Frío

domingo, 10 de octubre de 2010
Kill-Ing
Me soñé que mataba al hijueputa que vive en esta casa, al hijueputa al que le he visto el culo y el que me ha visto todo. El cristiano converso. Me soñé que le cortaba la lengua cuando me reprochaba por tener muchos amigos, por quererlos. Puta, me decía.
Se la cortaba por tener cartas que había sacado de mi cuarto y hablar de recuerdos de noches en vela mirándome mientras dormía. Se la cortaba en pedazos, blanca, cuando me cogía los brazos y se abalanzaba sobre mí. Después también, le corté las orejas. Todo se lo cortaba con las tijeras que estaban sobre la mesa amarilla en la que estaba apoyada, mientras su esposa cantaba en el cuarto del lado y en la cocina la portera planchaba.
Lo metía en una bolsa negra y lo acostaba en la cama de su esposa, a su lado, para que no lo extrañara.
Me aterraba: acabo de matar a alguien, ¡matar!
Llegaba mi mamá, que quería ayudarme a organizar. No hay tiempo, le digo, ese desorden de la bolsa no lo arregla nadie.
¡Vámonos, que no me quiero ir a la cárcel, vámonos mamá!
Bajábamos, por las escaleras unas partes, en un ascensor sin paredes, otra.
Me encuentro a una amiga en el camino que va a visitar a la esposa. Abro la boca: No vayas...
viernes, 27 de agosto de 2010

Soñé que me mataban. Mi prima, con algo redondo, me aplastaba la cabeza, la parte de atrás. Me miro al espejo, estoy vuelta nada, no me veo el cerebro ni nada, pero sí hay mucha sangre y la cabeza tiene la forma del arma, que pudo haber sido un balón, un trofeo. Empiezo a tambalearme en la casa que tiene piso de madera. Llego a una escalera. Me caigo, me quedo mirando al techo, no me voy yendo, no veo un túnel, simplemente me relajo. Vuelve mi prima, la que está a punto de convertirse en asesina, y me limpia, la cara y la sangre que hay alrededor.
Sin resentimientos.
Además, solo me acordé del sueño cuando un amigo me dice que estoy helada y me pregunta si estoy viva. Recuerdo el sueño, le respondo que, después de todo, sí lo estoy.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Madrugada sábado19dic
Duermo en una casa de contrastes grises. Paredes muy altas con puertas pequeñas y negras.
A mitad de la noche me despierto y voy al baño, tengo que orinar. Abro la puerta del baño y miro el inodoro, hay 4 o 5 ratas grises ahí. Suelto el agua para que se vayan, todas lo hacen menos una. Decido cogerla, meto la mano en el inodoro, me mojo la mano y saco la rata. La sostengo con las dos manos, mientras la cabeza y las patas traseras quedan por fuera.
La miro mientras se retuerce y sin pensarlo mucho, la mato. La golpeo contra el piso de cemento varias veces, hasta que la cabeza deja de sostenerse, hasta que algo de sangre mancha el piso y los dedos. La tiro, pienso que ahora puedo orinar tranquila.
Orino, pero las ratas que pensé se habían ido, me muerden los dedos. No hay dolor, pero empiezo a pensarlo, a crearlo, cuando veo que mis manos están carcomidas, rojas por la sangre y ya sin piel.
La construcción del dolor es interrumpida. Me despierto. Tengo que ir al baño.